FÍSICA
CUÁNTICA
Un
científico planetario del Instituto Tecnológico de California acaba
de hacer un descubrimiento asombroso. Se trata de la posibilidad de
describir la evolución física a largo plazo de grandes estructuras
cósmicas, como son los discos de polvo y gas a partir de los que se
forman galaxias, estrellas y planetas, por medio de una ecuación
fundamental ampliamente utilizada en la Mecánica Cuántica, la
ecuación de Schrödinger.
En
un artículo recién publicado, Konstantin Batygin, el mismo que
dedujo la existencia de un desconocido «Planeta Nueve» en los
confines de nuestro Sistema Solar, explica que mientras trataba de
refinar una técnica de modelación astrofísica conocida como
«Teoría de la
Perturbación», se
topó con la famosa ecuación de Schrödinger, ideada para describir
los efectos cuánticos dentro de un sistema atómico. Lo que estaba
haciendo el científico era buscar formas de predecir con precisión
el movimiento de los cuerpos en el espacio a largo plazo, una tarea
extraordinariamente compleja.
A
grandes rasgos, los sistemas de objetos en el espacio podrían
describirse como «cosas grandes» al cuyo alrededor orbitan «cosas
más pequeñas». Los agujeros negros supermasivos, por ejemplo, son
orbitados por enjambres de estrellas, que a su vez son orbitadas por
conjuntos de rocas, entre ellos los planetas.
Las
fuerzas gravitacionales experimentadas por cualquier cuerpo que esté
en medio de uno de estos sistemas implican que, con el tiempo, los
objetos más pequeños que lo rodean terminarán por formar un disco
plano a su alrededor. Sin embargo, el estado de estos discos no es
constante, sino que con el paso del tiempo éstos se deforman, se
estiran, se encogen… incluso en distancias enormes que pueden
extenderse a cientos de años luz.
¿De
dónde proceden las fluctuaciones?
Por
eso, la cuestión de cómo se desarrollan esas deformaciones, y cómo
continúan fluctuando, es uno de los mayores desafíos a los que se
enfrenta la astrofísica. En parte, esto se debe a que la complejidad
de los cálculos requeridos supera con creces las capacidades de las
computadoras actuales, al igual que los presupuestos de los
académicos que lo intentan.
Para
tratar de solucionar el problema, Batygin recurrió a una rama de las
matemáticas llamada Teoría
de la Perturbación,
que sostiene que cualquier sistema de la vida real puede ser modelado
de forma ideal para, a partir de ese modelo, ir modificando los
parámetros individuales y calcular cualquier resultado sobre el
estado futuro de ese sistema. En su origen, esta teoría surgió como
un intento de resolver el llamado «problema de los tres cuerpos»,
un difícil reto que consiste en describir con precisión los
movimientos de tres objetos mutuamente atraídos (como el Sol, la
Tierra y la Luna) cuando se los considera como un sistema único.
El
uso de la teoría de perturbaciones para describir las órbitas de
cuerpos más pequeños alrededor de otros más grandes requirió que
Batygin postulara todos los objetos en cada órbita específica como
una sola entidad y los «difuminara» en forma de un anillo
concéntrico. En el modelo, cada anillo presentaba la misma fuerza
gravitacional que los objetos individuales combinados, pero
uniformemente distribuidos.
Al
refinar su modelo, Batygin se dio cuenta de que podía representar
cualquier sistema astrofísico como un centro rodeado por anillos
cada vez más numerosos, pero cada vez más delgados, hasta que,
inevitablemente, todos ellos se ordenaban en un solo plano.
Y
surgió la ecuación de Schrödinger…
«Con
el tiempo -explica el investigador- podrías hacer que el número de
anillos en el disco crezca hasta el infinito, lo que te permite
combinarlos matemáticamente en un continuo. Asombrosamente, al hacer
esto, de mis cálculos surgió la ecuación de Schrödinger».
Batygin
no salía de su asombro, ya que la ecuación fue pensada para
aplicarse solo a los fenómenos que suceden el mundo infinitamente
pequeño de la Mecánica Cuántica, donde las leyes físicas que
rigen a los sistemas macroscópicos dejan de funcionar. La ecuación
de Schröedinger, en efecto, se utiliza para describir los aspectos
más extraños de un mundo en el que las partículas pueden ser, al
mismo tiempo, ondas, o estar en varios lugares a la vez.
Con respecto a uno de los pilares teóricos en los que se sustentan los principios de la Mecánica Cuántica (la "Constante de Planck" en este caso), resulta que varios programas de Inteligencia Artificial coinciden en afirmar que "la unidad de medida de esta Constante contiene implícitamente ("disimulado") un término físico en su denominador, el cual tiene implicaciones muy notables!. Si les resultase de interés analizar estos resultados, hacédmelo saber a mi dirección e-mail para enviarles los textos.
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